Varias personas que han rezado a la Virgen de la Dulce Espera, pidiendo su intercesión, han sido bendecidas. Somos testigos de ello.
Aquí se incluyen los testimonios de algunas personas que han aceptado compartir públicamente su propia experiencia al respecto.

Mónica – Año 2011
Mi nombre es Mónica, tengo dos hijos, Sebastián y Federico. Sebi está casado con Nadia, y Fede con Ani. Mi gran sueño siempre fue tener un nieto; sentía que eso era lo que me faltaba.
   En diciembre de 2006, Sebi y Nadia nos dieron la gran noticia: esperaban su primer hijo. Desgraciadamente, antes de los tres meses de embarazo, perdieron el bebé. La tristeza nos invadió a todos, y a partir de ese día nunca más les volví a hablar de mi sueño de ser abuela, y tratamos de contenerlos con frases hechas que no servían para nada.
   Pasó un año, y nos enteramos que Nadia estaba embarazada, pero nuevamente se repitió la historia. Es muy triste siempre ver sufrir a un hijo, pero mucho más cuando ya no tenés palabras para animarlos.
   En marzo de 2010, por un amigo en común, me comuniqué con Claudia, le conté la historia, y me dio la imagen de Nuestra Señora de la Dulce Espera. La llevamos a casa.
   En esos días nos visitaron Anita y Fede. Les conté que tenía la imagen de la Virgen. Ani me contó que hacía varios meses que estaban buscando un bebé, pero seguramente ella debería hacer un tratamiento. Le rezamos juntos a la Virgen.
   En ese tiempo, mi mamá, mi esposo Jorge y yo comenzamos a ir a misa a la capilla “Nuestra Señora de la Dulce Espera”, donde encontramos un lugar de cordialidad y solidaridad que nunca habíamos experimentado. En la misa pidieron por el don de un hijo para Nadia y Sebastián, y para Ana y Federico.
   A fines de abril recibimos la gran noticia: Anita estaba embarazada. Un mes después, nos enteramos que los estudios que por su parte se habían hecho Nadia y Sebastián habían dado perfectos.
   En julio se confirmó que el bebé que esperaban era una niña, Isabella. Todo venía bien, pero esperábamos con mucha ansiedad que pasaran los primeros tres meses.
   Quince días después, Sebi y Nadia también nos confirmaron que ellos esperaban un hijo.
   Gracias a Dios, los meses pasaron, y el 21 de diciembre de 2010 nació Isabella, y el 14 de abril de 2011 nació Tiziano.
   Gracias a Nuestra Señora de la Dulce Espera, hoy tenemos con Jorge dos hermosos nietos, y encontramos un lugar donde lo espiritual, la fe, la amistad y la solidaridad van de la mano.

 

Silvina – Año 2011
Querida gente:
Me llamo Silvina y soy de Remedios de Escalada, Pcia. de Bs.As. Les escribo para contarles que el domingo 11 de septiembre se cumplieron dos meses desde que Joaquín alegra nuestras vidas.
   En el mes de febrero de este año, ya cursando el cuarto mes de embarazo comencé a buscar por Internet imágenes de la Virgencita de la Dulce Espera. Necesitaba renovar mi FE, apoyarme en la Virgen y transitar esta etapa sintiendo una especial protección en este embarazo. Cuando encontré la página de la capilla me llamó mucho la atención el espíritu acogedor y de grupo que se transmitía a través de la misma, por lo cual apenas tuve la oportunidad me acerque allí para recibir la imagen peregrina de la Virgencita. Al llegar a la escuela donde funcionan, para asistir a la misa del domingo, sentí una energía muy linda entre la gente, algo muy especial que les recomiendo vivenciar.
   En lo personal, la Virgencita desde que llegó a casa me ayudó a disipar los miedos y las dudas que me venían transmitiendo los médicos acerca del nacimiento del nene. Hoy puedo dar FE que mi hijo es totalmente sano y que la Virgen y Jesús siempre me acompañaron. Por eso, además de Joaquín le pusimos Nazareno!
   Besos a todos.
Silvina

 

Flavia – Año 2011
Soy Flavia, de Longchamps, y viví casi 15 años en el Barrio Viplastic, donde se encuentra la capilla “Nuestra Señora de la Dulce Espera” a la cual asistía con frecuencia, sobre todo por la energía muy especial que se generaba.  Un ambiente de calidez, solidaridad, fraternidad y de todo aquello que hace a una conexión espiritual que pocas veces había experimentado en mí.
   Soy maestra, y en aquel entonces ejercía en una escuela de Ministro Rivadavia.  Allí conocí a Alejandra, otra maestra, con quien nació una linda amistad.  Alejandra había perdido a su bebé en un embarazo de ocho meses y medio, con explicaciones poco claras por parte de los médicos.  Desde ese momento, Alejandra había borrado la sonrisa de su cara.  
   Por esas cosas de la docencia, dejamos de trabajar juntas.  Nos seguimos viendo, y yo iba a visitarla a su casa.  En nuestras conversaciones, yo veía que era difícil tocar el tema de la maternidad, y cuando esto sucedía notaba en Alejandra una gran angustia.
   En unos de estos encuentros me animé a preguntarle si había pensado en intentar quedar embarazada otra vez.  Fue ahí cuando me confesó que eso era lo que le habían aconsejado los médicos para salir de su estado depresivo.  Lo estaba intentando, pero no quedaba, y su búsqueda ya se había tornado en algo así como un calvario.
   Dejé pasar un tiempo prudencial, y al tener la misma respuesta por parte de Alejandra, me animé a ofrecerle la imagen peregrina de la Virgen de la Dulce Espera.  Si bien me dio su aprobación y la aceptó en su hogar, no se mostró muy convencida.  Por eso, le dije que hiciera realmente LO QUE CREYERA, Y POR SOBRE TODAS LAS COSAS, LO QUE SINTIERA.  
   Al tiempo nos volvimos a encontrar en esas visitas de amigas tan esperadas, y Alejandra me contó lo siguiente: ella había dejado la imagen de la Virgen sobre un mueble del living-comedor de su casa.  Pasaron varios días sin que ella le prestara atención alguna; es más, si podía, evitaba mirarla.  Una tarde, Alejandra se sentó a estudiar en el comedor de su casa (estaba cursando la carrera de Analista en Sistemas).  Puso los apuntes sobre la mesa, y a su derecha se encontraba la virgencita en el mueble que ella la había dejado hacía varios días.  Alejandra intentaba concentrarse en la lectura de los apuntes, pero no había caso.  Sentía desde ese costado que la virgencita le solicitaba que la mirara, algo así como un pedido que flotaba en el ambiente del comedor de su casa. Alejandra se resistió, pero en un momento, se levantó abruptamente, rompió en llanto, se arrodilló frente a la Virgen y rezó pidiendo que la ayude a encontrar ese hijo que no llegaba.
   Tiempo después, nos encontramos, y me contó que estaba embarazada.  Terminamos abrazadas, llorando y festejando la hermosa noticia de su embarazo.  Meses después, nació su hija VICTORIA.

 

Julia y Martín - Año 2010       
Hola, mi nombre es Julia y mi marido se llama Martín. Paso a contarles un poco nuestra experiencia con la Virgencita de la Dulce Espera.
Hace unos años decidimos que ya era tiempo de buscar nuestro segundo hijo. Como yo no había tenido problemas con mi primer embarazo, creí que cuando quisiera podía quedar embarazada nuevamente. Lamentablemente eso no fue así; pasaban los meses y nada, y seguían pasando los meses y nada.
Un día una vecina me preguntó cómo andaba y la verdad es que no estaba muy bien. Le conté lo que me pasaba y ella me propuso que fuera a la misa de la capilla de la Virgen de la Dulce Espera y que pidiera una imagen de la virgencita para traérmela a mi casa. Parece un chiste pero me previno, diciéndome: “¿Estás segura? Mirá que es muy milagrosa.”
Imagínense, ese mismo domingo me levanté y fui a misa. Cuando terminó, le pedí la imagen de la Virgen a una señora que en ese momento no la conocía (hoy sí sé quién es, se llama Álida), me la dio y la traje a mi casa. Con mi marido y mi hijo le pedimos todos los días de la semana, prendiéndole velitas. Al domingo siguiente la devolví, y me quedé en misa.
Nosotros ya hacía 9 meses que buscábamos sin novedades, y después de aproximadamente un mes, QUEDÉ EMBARAZADA. No lo podíamos creer. Hoy tengo a mi segundo hijo, se llama Bautista.
Esa gran necesidad que tuve me hizo conocer una comunidad maravillosa, y darme cuenta que los milagros existen y que uno no decide nada. Como dice el refrán, uno propone y Dios dispone. En este caso fue esta maravillosa Virgencita que hoy me permite disfrutar de la familia que siempre soñé.


Gladys e Ignacio - Año 2009        
Somos Ignacio y Gladys, pertenecientes a la diócesis de Lomas de Zamora.  Durante algún tiempo bastante prolongado, estuvimos buscando un hijo.  Al consultar al médico, éste encargó diferentes estudios que arrojaron que no existía ningún problema físico por el cual el embarazo no se producía; pero lo cierto es que a pesar de los intentos, el mismo no llegaba.
En una oportunidad, se nos invitó a la fiesta patronal de la capilla.  Allí acudimos, participamos de la celebración, y juntos rezamos a Nuestra Señora para que nos conceda la gracia de un hijo.  Después de unos meses, el deseo se concedió y el resultado es la preciosa María Luján, que ya tiene siete meses de vida.
Por supuesto que este testimonio no busca demostrar ningún hecho sobrenatural ni nada por el estilo; sino simplemente contarles la experiencia.  Al final de cuentas, el don de la vida es un milagro en sí.
Muchas gracias por todo.


Susana
- Año 2009
Vivo en Paysandú, en la República Oriental del Uruguay. Aunque soy soltera y ya no tendré hijos, han sido innumerables las estampitas de la Virgen de la Dulce Espera que he regalado con la alegría de que los milagros se han dado en todos los casos. En un caso, por ejemplo, en que se sabía que era imposible de cualquier manera el embarazo, pudieron adoptar una niña y eso era lo que le habían pedido a la Virgen.
   En otro, todo nació en 1981. Una compañera, Magali Ferreira Chávez de Amor, maestra como yo, había perdido dos embarazos. Una tarde, mirando la TV, nos enteramos de esta milagrosa advocación. Ella escribió a la iglesia en Villa Devoto, donde está la imagen de Nuestra Señora de la Dulce Espera. Le enviaron por correo la estampita y la oración fotocopiadas. Con su esposo, Raúl Amor, se entregaron a los brazos protectores de María. En febrero de 1982 quedó embarazada de mellizas...
    La ilusión era poca, pues ella no había podido llevar adelante embarazos de un bebé, cuanto más de dos. Hizo quietud hasta el octavo mes y las niñas nacieron por cesárea el 29 de octubre de 1982. Se llaman Sabrina (mi ahijada de Bautismo) y Vanessa (mi ahijada de Confirmación) Amor Ferreira Chávez.
    Cuando en vuestra página leí que la imagen de piedra de la Virgen de la Dulce Espera fue traída en 1980, me parecía mentira que el milagro de las mellis fuera uno de los primeros luego de llegar a Argentina.
    Gracias por vuestra página de Internet, pues así más conocida será nuestra Madre Celestial. Ruego a Dios y a la Virgen para que la capilla se haga pronto realidad y pueda algún día viajar con las mellizas y sus padres a conocerla.

   Susana Oyarbide


Andrea y Sergio - Año 2009
Mi nombre es Andrea y les escribí a mediados de noviembre del año pasado comentándoles mi deseo de ser mamá. Con mi pareja Sergio, desde hacía un tiempo lo estábamos buscando y ese bebe no venía. Pues bien, el pedido de oración a la Virgen María y a su hijo Jesús dio resultado, estoy esperando un bebé!!!!!!!
    Quiero agradecerles de todo corazón los pedidos de oración que han realizado por nosotros, para que ese maravilloso milagro se haya producido. Ahora sigo con mis novenas para pedir por ese ser que crece dentro de mi vientre, para que Jesús y mamá María me lo protejan. Pido también por aquellas mujeres que buscan la gracia de tener un hijito.
    Muchas gracias a ustedes por el bien que realizan, y que Dios los bendiga. Con cariños.

    Andrea y Sergio.


Marcela y Daniel - 2007
Queremos contarte cómo conocimos a la Virgen de la Dulce Espera.
A los dos años de casados, decidimos emprender la búsqueda de nuestro primer hijo. Chequeos médicos mediante, nos dedicamos a ello.
   Pasaba el tiempo y nuestro anhelo no se concretaba. Con ello vino el desánimo.
Deseábamos con todo el amor ser una familia, así que comenzamos a realizar tratamientos de fertilización pero tampoco obtuvimos un hijo. Ya llevábamos 6 años de casados y 4 de desolación.
   Por aquellos tiempos, conocemos a una familia, que, contándole lo que nos sucedía, nos comenta que ellos tienen acceso a una imagen peregrina de “Nuestra Sra. de la Dulce Espera”, y que si lo deseábamos podía visitar nuestra casa.
   Así fue como la Virgen visitó nuestro hogar. La tuvimos un tiempo, le rezamos, prendimos velas.
   También esta familia nos regaló una medalla que siempre estaba entre nuestras manos en el momento de la oración.
   Al año de la visita, sin tratamiento alguno, un test de embarazo confirmaba las sospechas…. ¡íbamos a ser papás!
   Hoy, somos una familia completa con Daiana de 4 años y Melina de 7 meses.
   Agradecemos a Dios que esta familia se cruzara en nuestro camino y nos hiciera conocer a Nuestra Sra. de la Dulce Espera.


Alicia y Cesar - 2007

Al principio, mi esposa asistía a la iglesia ubicada en Devoto, Buenos Aires, todos los 15 de mayo, para recibir la bendición del don de un hijo. Un buen día, la señora Maria Elena, una amiga nuestra, trae una imagen peregrina de la Virgen de la Dulce    Espera a nuestro hogar. Posteriormente nosotros teníamos que devolverla en la escuela N° 77, ubicada en el barrio Viplastic, donde funciona la capilla “Nuestra Señora de la Dulce Espera”.
   Cuando la regresamos, encontramos mucha fraternidad en las personas de la comunidad. Recibimos una invitación de un integrante de la comunidad de continuar asistiendo a sus misas los domingos a las 9,30 hs. Aceptamos y regresamos al domingo siguiente. Actualmente pertenecemos a esta comunidad.
Involuntariamente, en una oportunidad la imagen de la Virgen permaneció por varios meses en nuestro hogar. La providencia del Señor y Ella habían decidido acompañarnos en esta búsqueda de tener un hijo, tan añorada por nosotros.
Inesperadamente un día la Virgen nos muestra el camino hacia Melanie. El milagro de un hijo llegó a nuestro hogar. Entonces comprendimos que en la vida no existen las coincidencias, la fe puesta en su imagen y las plegarias, hicieron realidad el don de ser padres.
   Hoy tenemos a Melanie, nuestra hija tan querida y esperada. Le damos gracias a Dios y a la Virgencita de la Dulce Espera por escuchar nuestras oraciones y a la comunidad de la capilla por rezar con nosotros.


Angélica y Javier - 2005

Mi nombre es Javier, el de mi esposa es Angélica. Nos casamos en noviembre del año `98 después de 3 años de noviazgo. Al principio, la no llegada del bebe no fue muy importante por que las prioridades (tener la casa propia, el trabajo, disfrutar la pareja,...) no nos daban tiempo para más, pero, con el paso del tiempo, esta ausencia nos empezó a atormentar, sobre todo porque los amigos y parientes (sin mala intención) nos preguntaban: "¿para cuando el bebe?".
   Les cuento que después de 7 años el milagro se hizo realidad. En abril del 2005 llegó Joaquín (el "oso") y todos nuestros esfuerzos se vieron recompensados con creces.
   Me encantaría poder hacerles llegar mis mejores deseos y apoyo a las parejas que estén en la situación en la que estuvimos    Angélica y yo, recomendarles que no ahorren esfuerzos en lograr la bendición del hijo tan deseado, recorran el camino (llámense estudios, cirugías, tratamientos, etc.) pero nunca se olviden de que Dios no te suelta la mano.


Maru – 2003

A mediados de 2001, le pedí a la gente de la capilla “Nuestra Señora de la Dulce Espera” una imagen peregrina de la Virgen. El motivo fue que una amiga de mi mamá, que llevaba 8 años de casada, no lograba quedar embarazada. La pareja ya había iniciado un tratamiento, y quería también que la Virgen los acompañara. Les hice llegar la imagen de la Virgen. El tratamiento no dio los frutos esperados, así que empezaron a hacer las averiguaciones para poder adoptar.
  En mayo de 2002, nos enteramos mi esposo y yo que estábamos esperando nuestro primer hijo. Nos pusimos en contacto nuevamente con la gente de la capilla, para que la Virgen visitase nuestra casa. Le rezamos por nuestro bebé, y por aquellos conocidos que estaban en la misma condición, o deseando tener un hijo. Dos meses después, recibimos una muy buena noticia. Aquella chica que había estado buscando tener familia, está embarazada, y espera una nena para marzo de 2003. Ha sido hasta ahora un embarazo normal, sin sobresaltos. Obviamente, llevamos la imagen peregrina de la Virgen para su casa, por unos días.
  Esta chica, a su vez, me pidió si podía después llevar la imagen a lo de unos amigos de ellos, que no pueden tener hijos, y hace varios años que están lidiando con los trámites de adopción, sin éxito. Así fue como la Virgen de la Dulce Espera estuvo unos días en lo de este matrimonio, en Vicente López. Al tiempo, recibieron un llamado del juzgado, para que adoptaran a dos hermanitos, Leonardo y Analía.
  Quiero decirles que es importante rezar con fuerza y no perder la fe. También hacerles saber que es muy lindo recibir la visita en casa de la imagen peregrina de la Virgen de la Dulce Espera.